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Recorrido del recorrido
En el prólogo de Atlas, Borges refleja las infinitas formas que proponen los viajes por el mundo, en la contemplación intelectual y convierten al viajero en un eterno descubridor "...María Kodama y yo hemos compartido con alegría y con asombro el hallazgo de sonidos, de idiomas, de crepúsculos, de ciudades, de jardines y de personas, siempre distintas y únicas...".
Filadelfia, París, Roma, Buenos Aires, Estambul, Venecia, Ginebra, Creta, Izumo; enigmáticos lugares donde Borges acarició al emblemático tigre; donde paseó y levitó en el globo imaginado por Montgolfier; donde soñó creando mundos eternos en Alemania, y en ciudades como Atenas o Buenos Aires; donde descubrió las formas puras de la geometría euclideana, hasta encontrarse perdido en el inextricable laberinto de Creta. Un mundo que Jorge Luis Borges y María Kodama perpetuaron en imágenes y palabras a través de sus viajes.
"El Atlas de Borges" genera un nuevo recorrido. El recorrido del recorrido. Y es el viajero cultural, el que protagoniza el concepto que guía la propuesta. Una muestra que exhibe, pero cuyo fundamento es invitar a participar del universo de Borges. Desde su forma de ver, interpretar y vivir el mundo que recorrió y que reflejó con sencillez a través de su obra.
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